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La diferencia fundamental radica en la manera de transmitir la información. La 3G combinará el acceso móvil de alta velocidad con los servicios basados en el protocolo IP de Internet. Los datos viajarán combinando la conmutación de paquetes con la conmutación de circuitos para aprovechar mejor el ancho de banda de la red. Como máximo, el UMTS podrá transmitir 2 Megabits por segundo, una capacidad 200 veces mayor que la del actual GSM (que permite transmisiones de 9,6 kilobits por segundo) y 31 veces la velocidad de las redes RDSI.
Esto significa que lo que ahora conocemos como servicios de "banda ancha" en Internet llegarán también a las comunicaciones móviles. Además de la ya tradicional transmisión de voz, el UMTS prestará nuevos servicios interactivos, transmisión de vídeo, audio, pagos electrónicos (m-commerce), videojuegos… Una amplia oferta que hará que nuestro móvil del futuro compita de tú a tú con nuestros ordenadores.
La telefonía 3G tendrá una cobertura mundial. Con capacidades similares en todos los entornos, el usuario tendrá la sensación de estar siempre en su red local.
Otra de las grandes diferencias será que los teléfonos 3G estarán siempre conectados ('always on'), listos para recibir información. Esto implica que el usuario no pagará por el tiempo que los utilice, tal y como sucede ahora, sino que será según la cantidad de datos transmitidos. De ahí, las nuevas variantes de tarificación que puedan surgir: pago por byte, por sesión, tarifa plana, ancho de banda asimétrico ascendente y descendente, etc. También será posible establecer simultáneamente varias conexiones desde un mismo terminal; podremos hablar y descargamos nuestros e-mails, o mantener una videoconferencia mientras consultamos la bolsa on-line.
Y como se trata de un estándar universal, el UMTS hará que nuestro móvil del futuro funcione de igual manera en España, que en Australia, que en Japón. La 3G tendrá capacidades iguales en todos los entornos y el usuario experimentará la sensación de estar siempre en su propia red local. Por ello son fundamentales los acuerdos empresariales para solventar la interconexión entre compañías y asegurar así la cobertura mundial.
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