Matsunaga, aportó al proyecto “i-mode” sus conocimientos como editora de una revista de avisos de empleo llamada “Recruit” y propuso utilizar los móviles para ofrecer servicios accesibles en medio de desplazamientos, como balances bancarios, reseñas de restaurantes o correos electrónicos cortos.
Todo esto con programas informáticos de fácil uso y una gran variedad de proveedores de servicios que como en unas “páginas amarillas”, pagarían por ser incluidos en las diminutas pantallas a las que los usuarios japoneses están acostumbrados por ser la miniaturización un factor con el que se hace frente en este país a los reducidos espacios.
La empresa japonesa recibe del usuario el pago por descargar la información y recibe una comisión de los proveedores de contenidos por hacer de cobrador. El modelo de negocio “i-mode” ha repercutido además en mejoras tecnológicas como las pantallas a color y el desarrollo de la tercera generación de móviles que permiten transmisiones de 386 kbits por segundo y el envío de imágenes de vídeo.
Según expertos locales, la exitosa expansión mundial de i-mode depende sobre todo de la elección de proveedores de contenidos y de la habilidad de los distribuidores para comercializar un nombre registrado que se ha hecho sinónimo de bajo precio e información corta y puntual.
En la nueva alianza española anunciada hoy, se incluyen acuerdos de cooperación tecnológica e intercambio de personal, el uso compartido de la tecnología GPRS (Global Packet Radio Service), que supone un acceso más rápido a servicios en Internet con pantallas de colores, y tarjetas SIM Card.
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